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jueves, 14 de diciembre de 2017

CHINA: NO ES CARIDAD. ES JUSTICIA, Fr. Jose Ángel López Legido


Seguro que con la frase del título ya tengo a los exégetas, moralistas, etc. en mi contra, pero, antes de juzgarme, permítanme primero comenzar a relatar mi experiencia como administrador del proyecto educacional y caritativo de SP Edify en la provincia de Yunnan (China), mediante la construcción de escuelas y proyectos de desarrollo social.
 
La primera vez que fui allí fue en 2001. La zona es preciosa desde el punto de vista turístico, pero durísima desde el punto de vista humano. Está habitada por miembros de la minoría étnica Miao, también conocidos como Hmong.
 
Una familia amiga china había oído hablar de la zona y de lo difícil de la situación allí, así que me animaron a ir con ellos a hacer una primera visita exploratoria. Pero nada de lo que me había dicho esta familia me había preparado para recibir el primer impacto emocional cuando pude ver la situación por mí mismo.
 
Es difícil imaginar que, ya en el siglo XXI, pueda haber zonas sin agua, sin electricidad, sin carreteras, sin médicos y, por supuesto, sin escuelas. Para empeorar las cosas, los Miao que residen allí son ilegales (allí los llaman “gente negra, lugares negros”) simplemente por haber emigrado a esta área sin el permiso de las autoridades, por lo que sufren una gran discriminación no solo por parte del resto de minorías étnicas de la zona, sino también por parte de las autoridades.
 
Solo como botón de muestra de la pobreza y situación humana de los Miao allí, transmito el siguiente testimonio personal del P. Lucio Gutiérrez, quien me acompañó en una ocasión, que “no había visto pobreza igual en ningún lugar en toda la vida, y eso que había pasado más de 30 años en Filipinas…”
 
Recuerdo perfectamente el interés con el que fuimos visitando a las familias, viendo sus condiciones de vida, escuchando sus relatos de enfermedades, maltrato y, en definitiva, de su impresionante pobreza. Era fácil ver posibilidades para hacer algo por ellos, porque cualquier cosa que se hiciera ya sería un gran servicio a aquella comunidad. Hacer algo a partir de cero no es difícil. También era fácil ver cómo nos miraban: primero con recelo porque no sabían la intención de nuestra visita, pero después de saber que estábamos intentando ayudarles, su mirada y actitud cambió y se podían palpar las expectativas que generaba nuestra visita. Nos miraban casi como dioses dispuestos a hacer algún “milagro”, o como magos dispuestos a sacar algo nuevo de la chistera.
 
Lo que no sabían ellos era lo que esta visita estaba generando dentro de nosotros mismos, hecho que se puso de manifiesto claramente en las casi 4 horas de coche el viaje de vuelta. Nos habían metido en crisis, tanto a la familia china (cristianos nuevos), como a mí mismo. Pasamos muchos kilómetros en completo silencio, solo roto por algún comentario aislado que no era bienvenido por nadie, porque todos queríamos hablar de algo más profundo, pero ninguno nos decidíamos a comenzar… hasta que comenzamos.
 
¡Qué fácil es sentirse importante cuando yo soy el que da o puede dar y el otro es el que recibe!, ¡Qué gratificante es poder decir “voy a hacer esto por ti, voy a darte esto”, cuando yo soy el que tiene todo y la otra persona carece hasta de lo más imprescindible!, ¡qué fácil es crear una situación de dependencia humana en un trato humano que, de este modo, es de total injusticia!
 
Y, sin embargo, ¿qué es lo que nos diferencia a ellos y a nosotros? No somos diferentes en nada. Ni ellos han hecho nada para merecer la situación en la que se encuentran, ni nosotros nos hemos merecido vivir como vivimos. La diferencia radical entre ellos y nosotros es que ellos han nacido allí y nosotros hemos nacido en un país diferente, en un lugar diferente, en una familia diferente.
 
Si yo hubiera nacido en Zhangpojiao (unos de los lugares en los que trabajamos) estaría también con la cara y la ropa sucia porque no tendría agua para lavarme, no sabría ni leer ni escribir porque no tendría oportunidad ni dinero para ir al colegio, comería exactamente la misma comida todos los días del año, etc., etc. Solo la fortuna nos diferencia y, en esto, ni nosotros somos merecedores de la nuestra, ni ellos son culpables de la suya. Dependemos de la cama en la que nacemos, y eso no lo hemos elegido nosotros.
 
Esto nos hace cristiana y humanamente responsables de hacer algo por ellos, no por el hecho de hacer caridad, en el sentido de darles una dádiva, sino por puro sentido de justicia que nos obliga a compartir lo que tenemos con los que no lo tienen, a redistribuir lo que Dios nos ha regalado con aquellos que, por desgracia, no tienen ni aquello que nosotros desecharíamos.
 
El proyecto social y educativo de SP Edify está, por tanto, basado en un profundo sentido de justicia y de generosidad y esto lo inculcamos a todos los profesores y estudiantes del Colegio San Pablo de Macau, quienes son los principales colaboradores del proyecto. Cada día se insiste más en que la solidaridad entre los seres humanos no es opcional, es obligatoria. Esto asocia la solidaridad con la justicia.
 
Aparte de esto, doy testimonio de que, en esta relación con los Miao, creo que hemos recibido mucho más de lo que hemos contribuido. Hemos recibido verdaderas lecciones de humanidad, de cómo una persona puede ser feliz en la pobreza, y también verdaderas lecciones de fortaleza de fe, de lo que realmente significa poner la vida en las manos de Dios.
 
Nuestra relación ha sido y es hoy día una relación en la que todos hemos salido ganando. Pero es mi opinión que nosotros hemos ganado aún más que ellos. ¿No es también injusto?
 
En posteriores entregas, iremos relatando todo lo referente a SP Edify, lo que hemos hecho, las dificultades que hemos encontrado, etc.

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OBJETIVO AMANECER: ESCUELAS DE LA ESPERANZA
Pagar el salario de un profesor a lo largo de un año completo, es decir, esperamos llegar, con la ayuda de nuestros lectores, amigos y simpatizantes a reunir, antes del 31 diciembre de este año la cantidad de 2.124 euros.

Puedes colaborar con este proyecto enviando la cantidad que estimes oportuna -más abajo tienes el número de cuenta- a nuestra entidad bancaria, especificando en la transferencia “Escuela Daoming”.

También puedes donar en persona en cualquiera de nuestras casas, conventos, colegios o parroquias, señalando el mismo destino: “Escuela Daoming”.

AMANECER se encargará de hacer llegar los donativos al Colegio San Pablo de Macao.

SP Edify se financia EXCLUSIVAMENTE de donaciones recibidas y garantiza que el 100% de las cantidades donadas son usadas exclusivamente en el proyecto. Todos los gastos de administración corren a cargo del Colegio San Pablo.



jueves, 16 de noviembre de 2017

EL DESAFÍO DE FORMAR JÓVENES MISIONEROS EN MACAO, por Fr. Javier González OP


Macao, ese histórico rincón del Lejano Oriente que para muchos hoy evoca aventura, casinos, luces, glamour y juego… tiene, para nosotros dominicos, un significado muy distinto: es ante todo un lugar… ¡con sabor a misión! 



Viene siendo costumbre para mí en los últimos años dar un curso de un mes en la Universidad de San José, en Macao. Es una invitación anual (a veces semestral) que acepto con gusto porque me brinda la oportunidad de enseñar, práctica muy ligada a nuestro carisma dominicano.  Tanto es así que se ha convertido para mí en una pequeña experiencia de predicación.

 
Mis clases tienen lugar en el antiguo Seminario de San José, un edificio majestuoso, ligado a la historia de la Iglesia en Asia y a las misiones de China continental.

 
Cada mañana, con mi ordenador al hombro, camino desde nuestro convento de Santo Domingo al Seminario. Es un paseo agradable por las angostas calles de lo que hasta hace poco fue colonia portuguesa. A mi paso por el casco histórico de la ciudad dejo a un lado la catedral, las ruinas de San Pablo, la iglesia de Santo Domingo, el Leal Senado y otros edificios coloniales, cuya belleza y ubicación me obligan invariablemente a levantar la vista y contemplarlos. Por un momento me sacan de mis pensamientos y me recuerdan dónde estoy.

 
Mirando la fachada de la Iglesia de Santo Domingo, la más antigua de Macao, me quedo admirado de su hermosura; pero aún más me cautiva el embrujo de su entorno: imagino a frailes dominicos en sus hábitos entrando y saliendo desde 1587, fecha en que se terminó su construcción, supervisada por tres dominicos españoles. Me adentro en ella y veo por doquier símbolos dominicanos (Santo Domingo, la Virgen del Rosario, emblemas, etc.) que la convierten para mí en algo entrañable, algo mío, que me hace sentir en casa.

 
¡Qué privilegio para nosotros, dominicos, estar hoy en Macao! Una presencia soñada por nuestros mayores, algunos todavía conocidos por mí, que murieron sin poder entonar su nunc dimittis, algo que hoy sí hubieran hecho con emoción si hubieran visto nuestro estudiantado con jóvenes de distintos países en su hábito dominicano, estudiantes preparándose para ser misioneros tras la huella de Domingo de Guzmán…

 
Pensando en esos jóvenes y mirando al reloj subo la empinada cuesta que conduce al Seminario. Pronto aparece ante mis ojos la forja de la entrada.  Dentro del patio están ya algunos estudiantes, los más madrugadores, esperando la llegada de sus profesores y el comienzo de las clases. Algunos de ellos son nuestros hermanos dominicos; otros, diocesanos o de alguna congregación; hay también aspirantes dominicas de varias nacionalidades, sobre todo de Myanmar y de Timor Leste… En total, un puñado todos ellos, no muchos. Me alegra ver sus caras sonrientes. Saben que están preparándose para su futura misión de predicadores. Al acabar sus estudios irán a distintos países, pero “enviados”, que es lo que les convierte en misioneros.

 

Durante la clase tratan de mantener su atención: la mayoría lo logra, bien sea tomando notas o haciendo preguntas; a algún otro le cuesta concentrarse. Es comprensible que a veces no puedan impedir a su mente volar a sus países y pensar en sus seres queridos: padres, hermanos, amigos, casa y tierra que allá dejaron… Pero estos jóvenes misioneros han hecho una opción en su vida; y su vista está puesta en el horizonte. El estudio, las clases, los libros…, son bártulos imprescindibles en su camino.

 

A media mañana hacemos una pausa. Es hora de cambiar de aire y de tomarnos un café junto con algunos otros estudiantes y profesores. Después reanudamos la clase hasta el mediodía. “¿Qué les quedará de esta experiencia académica?”, me pregunto. Y me respondo: Olvidarán seguro lo que han oído en clase, pero les quedará un poso de conocimientos que luego se traducirá en cultura, en competencia, en libertad, en autoconfianza. Junto con un recuerdo imborrable: ¡los años estudiantiles no se olvidan!

 

Es tiempo para mí de volver a casa para reunirme con mi comunidad, descansar un poco y preparar las clases del día siguiente. Cuesta abajo, diviso por encima del contorno colonial grandes edificios con nombres de hoteles, casinos (¡estamos en la meca del juego!) y la inconfundible Torre de Macao, desde cuya cima (338 metros) muchos aficionados encuentran sus delicias en arrojarse al vacío sabiendo que antes de tocar el suelo una cuerda va a permitirles repetir la proeza. Dicen que el thrilling de la caída causa adicción.  Yo desde luego no pienso darle una oportunidad. 

 

En mi camino hacia casa el adoquinado de las callejuelas céntricas de la ciudad, en subida y bajada, me trae memorias de héroes, de mártires, de tantos misioneros que las cruzaron en su camino hacia China para difundir el evangelio. El rastro de San Francisco Javier, fallecido a 60 kilómetros de esta ciudad, sigue visible. Mis pensamientos ahora vuelven a su cauce: a mi vida, a la clase de mañana, a los correos electrónicos que esperan respuesta, a los retos acuciantes que hoy tiene la Orden… Todo aparece urgente e importante. Pero para mí nada lo es tanto como el momento presente: esta experiencia humilde y sencilla de estar un tiempo en Macao formando jóvenes, futuros misioneros, predicadores del Evangelio que a su tiempo serán enviados por el mundo. Son hoy un grano de mostaza que Dios está haciendo germinar; una pequeña siembra que tenemos que regar…

 

Al compartir esta experiencia pienso en los jóvenes lectores de AMANECER, algunos tal vez con inquietud vocacional: ¿alguien se apunta a esta aventura misionera? Pienso también en mis hermanos dominicos, algunos con horizontes ya casi apagados: ¿por qué no darle una nueva oportunidad a nuestra fe y a nuestra vida consagrada? ¿Por qué no dejarle a Dios que transforme nuestras actividades diarias en pequeñas historias de predicación?

sábado, 28 de octubre de 2017

ARCAS REALES (VALLADOLID): SESENTA AÑOS AL RITMO DE LOS JÓVENES Y DE LAS ÉPOCAS, por Javier Grande

El colegio de las Arcas Reales de Valladolid educa, desde 1954, a muchachos de muy diversas edades. En esta última época acuden ya niños y niñas de un año de edad, incluso menos, hasta jóvenes de 20, 23, incluso 25 años de edad. Aunque nació como un vivero de nuevos predicadores, ha tratado de adecuarse al nuevo tiempo, tratando de no perder ese objetivo inicial, predicar y difundir la palabra de Dios.

En un mundo, por desgracia, cada vez más secularizado, ya no es el sentimiento religioso la principal razón por las que las familias eligen el colegio de sus hijos. Se contempla, y muchos nos piden que procuremos a sus hijos esa educación religiosa de la que carecen ya incluso los padres de los alumnos más jóvenes. Porque ya no es la familia el lugar donde los niños y niñas toman el primer contacto con Dios. Quizá los que pasan un buen tiempo con los abuelos sí pueden conocer a Jesús a través de los relatos, pero ahora debemos ser nosotros los garantes de la transmisión de la fe.

¿Y qué hacemos en el colegio para garantizar que el regalo que supone el conocimiento de Dios llegue a los más de 450 chicos y chicas que acuden a diario a nuestro colegio? ¿Cómo asegurar que puedan ser conocedores y poseedores de la Verdad y, además, de los valores que nuestro padre Santo Domingo nos legó? Desde el Departamento de Pastoral, acompañados y dirigidos por el Padre Ramón, tratamos de enseñar los valores cristianos y dominicanos de diversas maneras, entre las que citamos algunas a continuación.

Cada mañana, el comienzo de la jornada está presidido por la Oración de la Mañana, desde los 2 hasta los 9 años. Rezamos juntos cada día alumnos y profesores en cada clase. A partir de los 10 años, esta oración matinal tiene lugar en cada aula y comienza con la lectura del Nuevo Testamento, le lectura diaria del Evangelio, con una pequeña reflexión posterior y una pequeña oración. En el mes de octubre, esta acción se ve reforzada con el rezo de un misterio del Santísimo Rosario (¡que por algo somos Dominicos!)

Tanto en estas reflexiones matinales como en las clases de Religión se incide mucho en los diferentes tiempos litúrgicos del año. Los domingos que inician estos períodos litúrgicos nos reunimos toda la Comunidad Educativa para celebrar la Eucaristía. Nuestra maravillosa iglesia se llena de familias en el comienzo de curso, en el Adviento, en la Navidad, en la Cuaresma y en la Pascua. Y, además, en tiempo Ordinario, celebramos la Eucaristía de Difuntos, la Infancia misionera, el Día de la Paz y, en mayo, especialmente dedicada a la Virgen María.

De todo ello dejamos constancia en los paneles de corcho de las extensas galerías del colegio, para que todos podamos recordarlo. Las clases trabajan en ello para dejar expresado lo más característico cada mes.

Pero de lo que más orgullosos estamos es de la participación de toso nuestros alumnos en las distintas campañas solidarias. Todos los profesores hablamos y animamos a los alumnos a ser conscientes de las ventajas de vivir en el primer mundo. Tratamos de que sean conscientes de lo que podemos hacer desde aquí para tratar de ayudar a los demás, de cerca y de lejos. El DOMUND, la Campaña del Banco de Alimentos, la Infancia misionera, el Bocadillo Solidario es nuestra Cena Dominicana del Hambre, en la que participa todo el colegio, la Asociación de Padres incluida, es un momento de compartir para los menos favorecidos.

El colegio participa también en el Proyecto Vera Paz y con SOS África. Es un gran momento para llevar a la práctica lo escuchado en las clases. Aunque, en el caso de los mayores, rebeldes y críticos, nos toca debatir respecto a las diferencias y similitudes con las ONGs más conocidas del mundo y de España, es un buen momento para hacerles ver que es precisamente la Iglesia la que está con los pobres, la que trabaja en las zonas más peligrosas y desfavorecidas, la que no se retira nunca. Cierto es que los testimonios en primera persona ayudan, por eso tratamos de traer al colegio a participantes en estas labores.

Otro tipo de actividades que realizamos son las Convivencias Cristianas, en época de Cuaresma. Con ella tratamos de hacer reflexionar a los jóvenes sobre diversos aspectos a través de actividades no esencialmente académicas, como es el cine, en el caso de los alumnos mayores. Unos días antes de la Semana Santa interrumpimos durante un día las clases para vivir una jornada de reflexión. Los pequeños viven este día a través de juegos y debates. Los mayores visionan una película que incide en los valores más importantes respecto a Dios y al ser humano. Después realizan una pequeña excursión a la parroquia de El Pinar, donde compartimos la Eucaristía, un buen bocata y un montón de juegos.

Este curso, y como novedad, hemos comenzado a impartir Catequesis de Confirmación a los alumnos de 2º y 3º ESO. La acogida entre las familias ha sido fenomenal; los muchachos y muchachas se reúnen un día a la semana con el Padre Ramón con el objetivo de avanzar en su fe y en su educación cristiana. Es la intención del colegio mantener esta actividad y potenciarla.

No podemos olvidar el Grupo Cristiano de Senderismo. Alumnos de 3º, 4º, 5º y 6º de Primaria, junto con los de 1º y 2º ESO, realizan excursiones con el fin de, no sólo conocer parajes naturales bellísimos, si no de aprender que el esfuerzo en comunidad nos ayuda a conseguir llegar a la meta. La Eucaristía en plena naturaleza anima a los chicos y chicas a participar de manera diferente a como lo hacen habitualmente. Son más de 10 años los que venimos realizando esta actividad, que es compartida con las familias en la última excursión de cada curso.

En definitiva, más de 60 años transmitiendo los valores de Santo Domingo, y con este nuevo gran impulso que se nos ha dado con la construcción de las zonas deportivas, convertirnos en una referencia en la educación cristiana en nuestra ciudad.

                   

miércoles, 18 de octubre de 2017

S. MARTÍN DE PORRES SIGUE AYUDANDO A LOS MÁS NECESITADOS EN FILIPINAS, por Fr. Laurentino García OP

En la carta que Fr. Bruno Cadoré, OP, Maestro de la Orden de Predicadores, dirige a la Provincia de Nuestra Señora del Rosario al final de su visita a los ministerios de dicha provincia en el Oriente, hace alusión a la dificultad de la predicación directa del evangelio en China y recomienda las “obras de caridad y de misericordia que intentan aliviar el sufrimiento humano de diversas formas (lo que en el lenguaje secular se denominan ´obras sociales´) y que son formas elocuentes de predicar la misericordia de Dios. Estas obras sociales son una respuesta a las necesidades humanas, fortalecen las relaciones entre personas, siembran buena voluntad y preparan a la gente para escuchar más atentamente el evangelio.”

Es cierto que la situación religiosa, social y política en Filipinas es muy distinta de la de China, no obstante, la recomendación del Maestro de la Orden es válida también para Filipinas. En la situación de extrema pobreza y marginación que vive un alto porcentaje de la población, la predicación del evangelio es más elocuente si va acompañada de ´obras sociales´. Como dicen las Actas del capítulo general de Bolonia (capitulo II): “Las obras de misericordia corporales y espirituales son una predicación, porque proclaman el amor misericordioso de Dios.”

Desde el primer momento en que se instituyó el Vicariato fuimos conscientes de que teníamos una misión a largo plazo en Filipinas y que nuestro apostolado sería más efectivo uniendo al ministerio sacramental y docente el ministerio de obras sociales: aliviar los sufrimientos físicos y morales, buscar remedio a las necesidades humanas, mejorar las relaciones personales y sembrar buena voluntad. Decidimos seguir con nuestro trabajo tradicional en las parroquias y colegios y al mismo tiempo potenciar el servicio médico a través del hospital de caridad San Martín de Porres, comenzar un proyecto de viviendas sociales donde las familias pudieran vivir dignamente, instituir un fondo para becas de estudiantes pobres, y organizar un programa de ayuda que garantizara la alimentación básica de los estudiantes de las escuelas públicas dentro de la parroquia. En la misma línea de ‘obra social´ está la construcción de la granja que da trabajo a 15 empleados y la ayuda prestada a las Hermanitas de los Ancianos Desamparados en el establecimiento de sus dos residencias para ancianos en Filipinas.

Al hospital de Caridad de San Martín de Porres lo mantiene la Divina Providencia. Pero a veces la Providencia llega con retraso y la directora del hospital pide auxilio al Vicariato, donde la Providencia también trabaja. En cierta ocasión la Dra. Aleli Quirino me llamó para agradecer un donativo del Vicariato para cubrir una urgencia y me comentó: “En el hospital estamos muy agradecidos a la comunidad de Dominicos y a la parroquia. Pero vosotros también debéis estar agradecidos al hospital: la apreciación de los Padres por parte de la gente ha cambiado radicalmente. Ahora os miran con aprecio y respeto.” Estoy seguro que el mismo cambio ha tenido lugar en la apreciación de la gente por la religión.

En San Martín no solamente se dan prescripciones médicas, o se hacen radiografías, o se operan tumores. El hospital es una escuela de teología. Por muchos años se ha entretenido a los pacientes que esperaban su turno en las consultas con clases de catequesis. Una doctora ya jubilada con un carisma especial para compartir su fe y sus conocimientos dedicaba más de una hora diaria para impartir catequesis. Sabía mucho de religión, vivía profundamente su fe y tenía la virtud de saber comunicarse con los oyentes. Algunos de los empleados se unían a los pacientes para escucharla. Cuando ella faltó, una profesora de escuelas públicas y miembro del laicado dominicano la sustituyó.

La pequeña capilla del hospital está situada en el centro del edificio y es el centro de inspiración de todo el trabajo de caridad que se ejecuta en el hospital, que es mucho. Las estadísticas del año 2016 hablan de 2,922 pacientes ingresados y de 28,688 pacientes tratados en el hospital sin llegar a ser ingresados.

Nuestra primera becada, Lourdes, buscaba trabajo con la esperanza de compaginar el trabajo con el estudio. La ayudamos y terminó la carrera, quedando como profesora en el mismo centro donde estudió. Hoy es profesora en uno de los colegios de más renombre: La Salle, viviendo en una de las casas que hemos construido en Sta. Rosa. Lourdes dedica parte de su tiempo libre como catequista en la capilla de la urbanización Veracruz. Su agradecimiento es doble: por la ayuda recibida en sus estudios y por la oportunidad de comprar a precio accesible una casa donde comparte su vida con su madre y su hijo.

Hace unas semanas falleció a los 40 años uno de nuestros becados, dejando tres niños. Pertenecía a un grupo de becados de nuestro Colegio Aquinas que estaban muy unidos y han continuado la amistad a pesar de tener distintos trabajos. Los compañeros becados se han comprometido a responder por la educación de los tres huérfanos. Una forma bonita de agradecer la ayuda que ellos recibieron.

La parroquia del Santo Cristo subvencionó los cuatro años de carrera de cuatro chicas jóvenes que querían ser catequistas. La carrera está oficialmente reconocida y las habilita para enseñar en colegios públicos y privados. Solamente se las pedía enseñar luego en las escuelas públicas de la parroquia por un tiempo. Una de ellas dejó de enseñar al contraer matrimonio y fundar una familia. Las otras tres siguen fieles a nuestra parroquia, a pesar de que han recibido ofertas de escuelas públicas y privadas donde ganarían doble de lo que reciben. Aparte de la enseñanza en las escuelas, dedican la mañana del sábado y del domingo a dar catequesis a los niños que voluntariamente acuden a recibirla. Además, se encargan de preparar los cantos y la liturgia de la misa de los niños.

Son varios cientos los que han terminado carreras universitarias gracias al programa de becas del Vicariato. Los becados participan en las actividades de la parroquia mientras están estudiando. La mayoría de ellos siguen fieles a la parroquia colaborando como lectores, miembros de los coros, en organizaciones parroquiales y en programas especiales después de graduarse. Algunos contribuyen regularmente con donativos para el fondo de becas.  No les exigimos nada, lo hacen voluntariamente.

Para quienes hemos nacido en casa propia y vivido en habitación conventual de uso exclusivo no resulta fácil imaginarnos lo que significa vivir de renta, compartiendo baño y cocina con otros inquilinos, sin privacidad, en lugares malsanos, en ambientes degradados y rodeados de peligros de todo tipo. Las zonas de chabolismo de Manila son bien conocidas de todos. Y en este ambiente vivían muchos de nuestros feligreses y la mayoría de profesores y empleados. Los sueldos que recibían hace 27 años no les permitían soñar con una casa propia, aunque fuera humilde.

El Vicariato fue consciente de esta situación y estudió diversas alternativas para ofrecer a los empleados una vivienda digna. El Vicariato se adelantó a lo que nos recuerdan las Actas de Bolonia: que la confianza que Dios ha puesto en la Orden de Predicadores “requiere un encuentro confiado con el mundo, y responsabilidad y compromiso con las situaciones humanas de mayor vulnerabilidad.” Sin duda que la realidad en que vivían nuestros empleados era una situación humana de vulnerabilidad.

En la urbanización Veracruz, donde la mayoría de residentes son beneficiarios de nuestro plan de viviendas, se ha construido una capilla donde el párroco celebra misa los sábados, se han organizado Comunidades de Base, se ha formado un coro y se imparte catequesis para los niños y jóvenes. Todo ello fruto de la iniciativa de los residentes. Para muchos de los beneficiarios el hecho de poseer una casa en propiedad es una bendición muy especial de Dios a través de los Padres y muestran su gratitud ofreciendo su servicio en las actividades religiosas y en el cumplimiento responsable de sus obligaciones laborales.

Aunque la implementación de los proyectos sociales ha sido realizada por personas concretas, la comunidad ha jugado un papel decisivo en la planificación y en tomar las decisiones importantes. Sin su incondicional apoyo no se habrían podido realizar la mayoría de los proyectos. Y así lo han entendido los beneficiarios. De hecho, la mayoría de muestras de gratitud van dirigidas a la comunidad.

Es mucho lo que se ha hecho en la línea de obras sociales, pero es mucho más lo que queda por hacer. La comunidad que proyectó y ejecutó las obras sociales mencionadas está jubilada o a punto de jubilarse. Esperamos con confianza que la generación que reciba el testigo descubra las necesidades de la sociedad actual, elabore otro proyecto en respuesta a esas necesidades y encuentre el apoyo necesario para su implementación.

viernes, 11 de agosto de 2017

VENEZUELA: EN MEDIO DEL CAOS, SEMBRANDO VALORES PARA COSECHAR UN PAÍS MÁS HUMANO, Fr. Goyo Lobo OP

Representación navideña en el colegio
Una multitudinaria protesta contra el gobierno venezolano está siendo reprimida violentamente en Caracas mientras escribo este artículo. Un gobierno que no tiene vocación democrática y que sistemáticamente ha buscado debilitar, con lamentable éxito en muchos casos, cada una de las instituciones del país. La educación no escapa de esta realidad, con el correr de los años hemos visto como pierde calidad y se convierte en instrumento político. La herramienta ha sido la Ley Orgánica de Educación que ha obligado a las instituciones educativas a modificar continuamente los procesos de enseñanza y aprendizaje. No se promueve una educación integral que inculque valores, ocasionando así que los estudiantes puedan tener una conducta irresponsable sin miedo a las consecuencias.

Dos ejemplos. Es común ver una sección poniéndose de acuerdo para no estudiar o no cumplir con un deber sin preocuparse por reprobar la materia porque la ley obliga a repetir la evaluación tantas veces sea necesario hasta que aprueben la asignatura. El estudiante no necesita esforzarse porque, aunque el docente se preocupe por transmitir el valor del trabajo, el sistema invita al estudiante a la mediocridad. Un joven toma fotos de la ropa interior de sus compañeras, las expone públicamente en redes sociales y es descubierto. ¿Cuál es la sanción más severa que recibe? Hacer una ponencia sobre el respeto a la mujer. Cuando se le pregunta qué aprendió, dice: “No debo tomar fotos a las niñas para que no me pongan a exponer”. Casos como este afianzan comportamientos que debilitan la sana convivencia de una sociedad.

En otro tiempo era posible alcanzar la excelencia profesional realizando todos los estudios en instituciones públicas. Ahora, escuelas y universidades públicas son centros de adoctrinamiento donde se recibe propaganda del régimen. Y la educación privada lucha ante el estrangulamiento económico, estudiantes sin deberes, padres y madres sin autoridad y docentes que buscan otros medios para subsistir. Lo más preocupante no es la crisis política o la económica. La crisis más profunda es la moral. Los valores olvidados son como vegetación arrasada por las llamas. Ante este panorama, las instituciones comprometidas con la verdad del Evangelio siembran las semillas que harán reverdecer esta sociedad convulsionada, pero llena de esperanza.

La educación católica en Venezuela nada contracorriente, comprometida con una educación en valores, reinterpretando la premisa “escuela, comunidad y familia” que las leyes venezolanas proponen como modelo de estructura organizacional de las instituciones dedicadas a la enseñanza inicial, primaria, y media general. Lo primordial es poner en común los esfuerzos para lograr que la institución sea un centro del cual salgan proyectos que solucionen las necesidades básicas de la comunidad tomando siempre en cuenta las características de las familias que la integran. La manera particular como se lleva a cabo se pone por escrito en el Proyecto Educativo integral Comunitario (P.E.I.C.).

En Venezuela son muchas las comunidades religiosas que tienen colegios, porque cuando llegaron o retornaron a estas tierras la educación era una necesidad apremiante. ¡Y lo sigue siendo! En este contexto, los dominicos regentamos seis colegios y las dominicas, veintinueve. Aunque en nuestro país, al igual que en otros, la religión no se contempla en el currículo escolar, nosotros integramos el carisma dominicano en el P.E.I.C. por medio de actividades y programas complementarios. En el Colegio Cristo Rey, ubicado en la ciudad de San Cristóbal, nuestros estudiantes reciben una hora semanal de educación para la fe, tienen la posibilidad de inscribirse en catequesis para la primera comunión y confirmación, también pueden participar de la infancia misionera, del MJD y otros grupos que promueven los valores humanos y cristianos. Jornadas de confesión, eucaristías, convivencias, retiros espirituales, congresos infantiles y juveniles tienen lugar a lo largo del año escolar.


Fr. Goyo con los jóvenes de la parroquia
Por su parte el personal docente, administrativo y obrero también participa de programas que fomentan su crecimiento personal y espiritual: convivencias, cine foros, congresos de pastoral vocacional, jornadas especiales de estudio, formación pedagógica, cursos de teología, catequesis y oratoria. Para el próximo año queremos conformar una Fraternidad Laical con aquellos que se sienten más identificados con nuestro carisma. Los padres y representantes también se integran en este camino de formación humana y cristiana. Una educación en valores no tendría sentido sin la presencia de los principales educadores de los hijos. Aprender a ser familia, que los niños y jóvenes sientan que tienen un hogar, está a la base de todo crecimiento.

En los últimos años se ha fortalecido el trabajo entre el personal del colegio y los representantes en beneficio de los estudiantes y de la comunidad en general. Existe un proyecto llamado “Cristo Rey es Familia”, conformado por un grupo de representantes con la inquietud de comprometerse en actividades que promueven la sana convivencia, el fortalecimiento de los valores y el protagonismo de la familia en la educación. Ellos, junto al departamento de pastoral, han sido los promotores de las últimas actividades del colegio pensadas para la familia, como la “Cena para el corazón”, espacio donde los matrimonios reflexionaron sobre la importancia del amor, el respeto, la comunicación, el perdón y la reciprocidad para la felicidad de la pareja. Se han realizado, y se realizarán, muchas otras para distintos miembros de la comunidad: hombres, mujeres, abuelos, padres e hijos.

La familia dominicana apuesta con su esfuerzo y dedicación por una educación de calidad presentando desde la fe una alternativa para una sociedad herida. Hay futuro. Seguimos nadando contracorriente. Seguimos sembrando valores para cosechar un país más humano, con esperanza.

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NOTA: Este artículo fue escrito en abril de este año. 




miércoles, 19 de julio de 2017

PREDICAR, PREDICAR Y PREDICAR EN ARGENTINA: TAMBIÉN EN MEDIO DE LA MISERIA, Fr. Adalberto Izquierdo

En el año 1965, terminó el Concilio; en el 66, fui ordenado yo. Años postconciliares de muchísima esperanza, pero también de mucha convulsión y arena movediza, mucha crisis, mucha marejada, y tantísimos naufragios de presbíteros, y vocaciones religiosas.

Desde este puerto zarpó mi nave de presbítero, y por este mar navegaron mis inicios de ministerio. Que, aun reconociendo el respaldo de la Orden, y el esmero de los formadores, la sensación siempre fue la de estar embarcado en una cáscara de nuez: sin rumbo, ni velas, ni timón; puros remos, mar por delante, y a la conquista de futuro y de logros indefinidos.

El naufragio no se hizo esperar, casi nada más arrancar.  La verdad es que, los remos y madera de esta nave, que soy yo mismo, siempre fueron, -y siguen siendo- demasiado débiles, y de escasa valía. Esa es la pura verdad.

Pero, en fin: la fidelidad y la misericordia de Dios, quisieron que no me fuera a pique definitivamente. Desorientado y naufragado hasta la médula, en este mar borrascoso, -ni doy, ni quiero dar detalles-, apareció, a la vera de mi situación personal, una barquichuela de aspecto y bagaje bien poco significativos en aquel momento, fue absolutamente providencial para mi vida.

Quiso Dios que, desde aquella insignificante barca, se me lanzara una soga, gritándome y gritándome, una y otra vez, y mil veces, con amor e interés, a veces, casi, con desesperación, que me agarrara a esa soga, QUE NO ME SOLTARA DE ELLA POR NADA DEL MUNDO, QUE ELLA ME SALVARÍA. Y ASÍ FUE.

Esa soga fue el KERYGMA: LA PREDICACIÓN-PROCLAMACIÓN DE JESUCRISTO: MUERTO - RESUCITADO - KYRIOS -y- ESPÍRITU VIVIFICANTE- (Pentecostés).

Era el mismo Jesucristo, quien, a través de los Iniciadores del Camino Neocatecumenal: Kiko Argüello y Carmen Hernández, me buscó, y me salvó. Era el Único que lo podía hacer, y lo hizo. Me dio la Vida, se me dio Él Mismo.

Hoy sigo vivo, gracias a su Misericordia, navegando, y haciendo con otros, lo que otros hicieron conmigo. Y estoy contento y, profundamente agradecido a Dios, de estar desgastándome y entregando mi vida por este KERYGMA. No he sabido, ni sé hacer otra cosa: predicar, predicar, predicar. A tiempo y a destiempo. De mil formas y maneras, en lugares y a gente de lo más impensable. Lo he hecho con frailes compañeros, dos años sucesivos di los Ejercicios Espirituales, en S. Pedro Mártir, Alcobendas, presentes mis profesores; en Arcas Reales; en San Esteban, de Salamanca; al clero de Mérida, Cáceres. Lo he hecho en numerosos monasterios de contemplativas dominicas, y en otras comunidades religiosas dominicas y no dominicas.  Dentro y fuera de España. Casi siempre he repetido.

Nunca, en mi predicación, me aparté del KERYGMA, comenzara por donde comenzara: primeros capítulos del Génesis, Abraham, Éxodo y Alianza como base del Misterio Pascual de Jesucristo: El KERYGMA.

Hoy lo sigo haciendo en Argentina, pero en otra dinámica: menos itinerante de acá para allá, y más centrado en la Iniciación Cristiana Postbautismal de Adultos, formando parte de un Equipo de Familias -dos- en Misión, y un seminarista.

Estamos en una VILLA MISERIA. Una especie de favela brasileña, o suburbio muy marginal, en España. Presbítero del equipo, y párroco de la VILLA.

Vivo día y noche, dentro de ella, bien enrejado ahora, después de varios asaltos, pero compartiendo su vida, y su ambiente, que es feo, sucio e inhóspito; a veces, nauseabundo; no pagamos agua ni luz; nos enganchamos al poste de luz más cercano, o nos empalmamos a la goma, o mangueras de agua, que haya en los callejones, normalmente mezcladas con las aguas embalsadas, o con las de desecho de las propias chabolas. Cuando llueve es un auténtico drama.

No tenemos calles ni plazas. La población vive en chabolas, en un enorme laberinto de pasillos y callejones, de por sí siniestros, y, a partir de cierta hora, intransitables y muy peligrosos. No hay casa donde no haya pistola o revólveres.

Aquí no entran los servicios sociales: correos, policía, etc. Y, lógicamente, no hay dónde se pueda dar un paseo o tomar un café.

Hay, eso sí, numerosas bandas de jóvenes, y no tan jóvenes, y chicos sueltos, viviendo a la deriva y sin porvenir, sumergidos en la droga, el alcohol, el robo, el asalto habitual a casas y personas, para sobrevivir.

¿Y este es mi..., mi... AREÓPAGO ? Bueno, pero sin monumentos a los dioses, ni citas de filósofos. En todo caso, aquí sigo predicando el KERYGMA, y con más provecho que S. Pablo en el de Atenas. 

Y genial. No hay cosa más maravillosa y gozosa. Hacer presente a Jesucristo Resucitado, la única solución de Dios para al hombre, pobre o rico, de cada generación, raza, cultura, o frontera.

Es la obra humano-divina de amor, justicia, solidaridad y misericordia, mayor y más importante, que se pueda realizar en la tierra. Pues el hombre, el de antes y el de ahora, esté donde esté, es Adán. Y Adán, sin Jesucristo, sigue estando desnudo, muerto, herido, e indefenso.  Se cubra de lo que se cubra, o le cubramos de lo que le cubramos. El Maligno dispone de él (Hb. 2, 14-16).

Yo he visto llorar a chicos, que me han asaltado varías veces, y tirado las puertas a patadas, esquilmado la casa y pegarme...; y me han abrazado y, alguno de ellos, pedido perdón, cuando han ido sabiendo que nunca les he denunciado, ni dado cuenta a la policía; que les he visitado en la cárcel, o, cuando baleados o heridos, al hospital; y les he podido ofrecer un amor distinto, el Amor gratuito de Jesucristo. Uno escucha ciertas frases de ellos, que te animan profundamente. Le decía uno, emocionado, a su compañero de habitación, en el hospital, y con una bala incrustada todavía en la clavícula: "al padre le hemos hecho daño, y ahora viene a vernos...". Otro, en un corro callejero, sentados, decía: "el padre es el único que nos quiere bien, en la VILLA...". Se dejan oír cosas preciosas, de verdad. Claro que, también, hace un año, exactamente el Domingo de Ramos, un individuo, iban dos, me soltó un tiro de revolver a los pies, -menos mal que no apuntó a otra parte- por resistirme a "darle el reloj, y lo que llevara encima". Le dije que sí no veía que era el cura de la VILLA. Me dijo "qué cura ni qué mierdas". Un tipo villero, sí señor: la necesidad y la droga, no hacen distinción de personas. Y estas cosas aquí, o las metes en el programa, o tienes que marcharte. Y corto.

La fe viene por la Predicación. La Predicación: predicar a Jesucristo, El Evangelizador, el Predicador del Reino de Dios, y Fuente Visible de la Buena Noticia para el hombre, es, sencillamente, impresionante. Estrictamente divino.

Santo Domingo de Guzmán, fundador de los Frailes Predicadores: LA PREDICACIÓN, EL KERYGMA, tarea de los Apóstoles, de S. Pablo, del propio Jesucristo: ¡ahí es nada...! ¿Hay algo más grande que esto bajo el sol...?

Gracias, Jesucristo, por envejecer predicando. Y gracias, Santo Domingo, por ser el fundador de los frailes predicadores, entre los cuales me considero.


jueves, 22 de junio de 2017

ESCUELAS DE LA ESPERANZA: PROYECTO COOPERACIÓN ESCOLAR EN YUNNAN (CHINA) ***

En 2001, el Colegio San Pablo de Macao, gestionado por los dominicos de la Provincia del Santo Rosario inició un proyecto de cooperación para mejorar la educación de los niños en una zona remota de la provincia de Yunan, sureste de China, no muy lejos de Birmania. Con el paso de los años, gracias a la ayuda de la Asociación SP Edify creada en torno al propio Colegio San Pablo y liderada por el P. Alejandro Salcedo OP y el P. Jose Ángel Legido OP, entre otros, ha consolidado este proyecto de cooperación con la construcción de cuatro Escuelas de la Esperanza.

La población local, de la etnia miao, sobreviven en condiciones muy duras. Algunos de sus poblados están casi fuera del mundo civilizado, sin agua ni luz, sin nada de lo califica a una sociedad civilizada, sin atención médica y sin educación. A los problemas de ser considerados ilegales, lo que les priva de ciertos servicios estatales, se suma que ajenos a la tradicional política gubernamental del hijo único la media de vástagos por familia es de 6 o 7 niños, lo que dificulta aún más las condiciones sanitarias, el acceso a la educación y la seguridad alimentaria.

SP Edify ha construido 4 escuelas primarias, cuyas diferentes etapas puedes ver en esta excelente grabación [ENLACE VIDEO], entre 2004 y 2010. En los últimos 10 años, más de 1.000 niños han recibido educación gratuita. En la actualidad, alrededor de 250 niños reciben educación en las escuelas construidas con la solidaridad de la comunidad escolar de Macao, pero también de donaciones de otros países.

Como dicen los alumnos de San Pablo: “Nosotros sabemos que somos muy afortunados por vivir en Macao y poder trabajar y estudiar en el colegio San Pablo. También reconocemos que hay muchos niños que no son tan afortunados como nosotros. Sentimos que tenemos la responsabilidad de hacer lo que podamos para contribuir al bienestar de los niños menos afortunados de nuestro propio país. Este deseo de ayudar a nuestros compatriotas es lo que nos ha llevado a crear SP Edify”. Zhangpojiao se encuentra en el cruce de Kaiyuan y Jianshui.

La comunicación es muy rudimentaria, algunas zonas son únicamente transitables por caminos de montaña por lo que para llegar a algunas aldeas se necesitan 6 o 7 horas en vehículos todo terreno. En nuestro [ÁLBUM FOTOS] puedes ver una amplísima panorámica de las condiciones de vida en la zona, las escuelas, las costumbres y la cultura tradicional. Para la población local, el transporte consiste en lo que el hombre pueda cargar y el caballo pueda arrastrar.

Las aldeas son muy pequeñas. Así, uno de los pueblos cuenta con 15 familias, aproximadamente 50 niños y son todos emigrantes de otros lugares. Los recursos son muy limitados, a lo que hay que añadir la sequía que se ha producido últimamente, la tierra es muy estéril, por lo que la producción de alimentos es baja y la cosecha no llega casi a cosecha de subsistencia, esencialmente cultivo de maíz.

Las aldeas cercanas están muy alejadas unas de otras, por lo que los niños de ciertos pueblos casi nunca han tenido la oportunidad de ir al colegio. En algunas aldeas solo hay un anciano que sabe leer, y él, cuando tiene tiempo, enseña algo de lectura a los niños. La clase consiste en colgar una pizarra en la parte de afuera de la puerta de una casa, y la mesa es un tablero de madera sujetado a unas raíces. Debido a que estas familias pertenecen a la categoría "gente negra, familias negras" (inmigrantes ilegales). En la mayoría de las aldeas no existe el registro familiar oficial, por lo que no pueden beneficiarse de educación obligatoria. Incluso sufren discriminación social. Si van a una escuela regular, tienen que pagar 300 yuanes por año de matrícula. Así que en muchos pueblos los niños apenas si asisten a las escuelas.

A través de “Amanecer” queremos contribuir, no importa la cantidad, pequeña o grande, para que en las escuelas construidas para los jóvenes de Zhangpojiao, Mataipo, Hongpotou y Pingtoushan se imparta la enseñanza en condiciones adecuadas y de manera continuada. Al encontrarse en una zona tan remota, una de las dificultades principales es la disponibilidad de maestros.

De ahí que resulte esencial pagarles un salario digno y mejorar las condiciones de vida y trabajo del profesorado en la zona. Los sueldos van aumentando, y si no se les paga una cantidad suficiente, simplemente se van a hacer otro trabajo. La necesidad urgente, en este momento, no es edificar más escuelas, sino proteger al profesorado que actualmente no está lo suficientemente pagado.

El gasto anual de profesores para las cuatro escuelas ronda los 35.000€. El salario de cada profesor es diferente y depende del número de años que lleva trabajando en la escuela. El salario mensual medio de un profesor equivale a unos 177 €.

OBJETIVO AMANECER: ESCUELAS DE LA ESPERANZA

Pagar el salario de un profesor a lo largo de un año completo, es decir, esperamos llegar, con la ayuda de nuestros lectores, amigos y simpatizantes a reunir, antes del 31 diciembre de este año la cantidad de 2.124 euros.

Puedes colaborar con este proyecto enviando la cantidad que estimes oportuna -más abajo tienes el número de cuenta- a nuestra entidad bancaria, especificando en la transferencia “Escuela Daoming”.

También puedes donar en persona en cualquiera de nuestras casas, conventos, colegios o parroquias, señalando el mismo destino: “Escuela Daoming”.

AMANECER se encargará de hacer llegar los donativos al Colegio San Pablo de Macao.

SP Edify se financia EXCLUSIVAMENTE de donaciones recibidas y garantiza que el 100% de las cantidades donadas son usadas exclusivamente en el proyecto. Todos los gastos de administración corren a cargo del Colegio San Pablo.





*** Cada número de AMANECER va a promover y solicitar, de todos sus lectores, amigos y simpatizantes su solidaridad y colaboración humanitaria con un proyecto muy específico gestionado o relacionado con la actividad de los dominicos de la Provincia del Santo Rosario en alguno de los cuatro continentes en donde desarrollan su actividad pastoral, misionera y social.

miércoles, 31 de mayo de 2017

ALGÚN DÍA SEREMOS ITINERANTES: PARROQUIA DOMINICANA EN BIRMANIA, por Philip Soreh OP

Madre con bebé, maquillados según la tradición local
El verano es muy caluroso aquí en Loikaw, la recóndita capital del Estado Kaya, en Myanmar. En todas partes la gente normalmente huye del calor en verano y se toma unas vacaciones fuera, dejando sus ciudades para los fantasmas. No así en Loikaw; aquí, y en concreto en la parroquia que llevamos los Dominicos, no hay lugar para fantasmas. Los feligreses no tienen más opción que quedarse y familiarizarse con este calor infernal. Las mejores vacaciones que pueden permitirse el lujo de pagar son las de quedarse en casa con sus familiares charlando, charlando y charlando… No es un hablar inútil. Las familias tienen sus propias reuniones para planificar el próximo cultivo, la escolarización de sus hijos, la elección de los jefes locales, etc. Se sienten muy cómodos, felices y tranquilos en sus casitas que parecen más bien tiendas.

El único y más inquietante fantasma en la parroquia es el párroco mismo, quien no parece ver con buenos ojos que sus feligreses disfruten de esa clase de vacaciones. Tan pronto como el verano despunta, él comienza a organizar ejercicios espirituales y campamentos para los feligreses a los que todos tienen el deber de asistir. Esto naturalmente no es del agrado de muchos y por eso le consideran un “aguafiestas”.

Tenemos en la parroquia varios grupos muy activos. El primero, la Asociación de madres de familia, que se llama “Asociación de Santa Ana”. Es el grupo parroquial más numeroso y también el más piadoso. Encuentran su felicidad en ir a la iglesia y parecen como poseídas por el espíritu de Santa Mónica. Son buenas madres, buenas maestras y buenas católicas, que se ganan a pulso un buen puesto en el cielo. Los días 15 y 16 de marzo de este año 2017 organizamos unos ejercicios espirituales para ellas mismas dirigidos por los Dominicos y acudieron 230 (de las 250 que son). Las largas filas para confesarse nos dieron algunos quebraderos de cabeza a los sacerdotes. Pero, una vez terminadas, nos agasajaron con manjares y vino casero.

Por su parte, los padres de familia también tienen su “Asociación de Acción Católica”. Sus miembros tienen la buena fama de estar siempre dispuestos a ayudar a los sacerdotes en el campo y en la construcción. Sin embargo, es un tabú hablar con ellos acerca de ir a la iglesia. Algunos de ellos son alérgicos, no a Dios sino a las iglesias y a los curas. Lo suyo es beber. Los pequeños bares son sus sinagogas donde disfrutan de lo lindo dándole al licor. Por supuesto, hay algunos miembros de esta Asociación muy buenos, que podrían ser equiparados muy bien con San José. Son buenos padres de familia, buenos trabajadores, y buenos católicos, ante quienes el párroco tendría que inclinarse y encomendarse a su oración.

El 25 y 26 de marzo de 2017, los miembros de esta Asociación tuvieron también sus ejercicios espirituales anuales a los que asistieron 160 (de los 230 miembros que son). Allí se juntaron los asiduos tanto de iglesia como de “sinagoga” a escuchar al párroco, que les había amenazado con pena de muerte si no asistían. El primer día fueron forzados a ponerse en fila para la confesión. El párroco casi se desmayó al oír algunas confesiones, no por su contenido que era sincero, sino porque estaban tan cargados de vino de arroz que el olor les ahorraba tener que confesar su debilidad.

Otro grupo que existe en la parroquia existe es llamado “Asociación Apostólica Juvenil”. Está compuesta por chicos y chicas de entre 16 y 30 años de edad. En la actualidad (2017) son 229 miembros. Los jóvenes son la gente más activa a la hora de ayudar al párroco en su trabajo pastoral y social en la parroquia. Esta Asociación organiza regularmente cada dos meses encuentros de oración. Los frailes organizamos juegos para estos jóvenes como una forma de atraerles durante la Navidad y la Pascua. Y en verano, cuando la mayoría de los jóvenes está un poco más libre, los Dominicos organizamos seminarios para ellos con el fin de enriquecer sus conocimientos con la doctrina social de la Iglesia, sacramentos, el cuidado del medio ambiente, autogestión y política.

También los niños por debajo de los 14 años forman un grupo llamado algo así como “Asociación Misionera Infantil”. Su vitalidad es indescriptible. Pululan en todas las aldeas. Es normal oírlos jugando y gritando a la puesta del sol. Son de hecho "el patrimonio y una recompensa por parte del Señor" como dice el salmista. La Navidad pasada, los Dominicos planeamos darles regalos a todos los niños de la parroquia menores de 14 años; calculábamos unos 300. Pero al final aparecieron 700, que hacen un tercio de la población de la parroquia.

Feligreses delante del edificio parroquial
No en vano la palabra "MYAN-MAR" significa "rápido y fuerte", rápido en el crecimiento de población y fuerte en sobrellevar los sufrimientos. Tener 5 hijos en la familia es un promedio normal, y tener de 8 a 10 no es en absoluto una sorpresa. Una habitación de tres metros cuadrados alberga a una familia de 8. Camas y armarios no son necesarios para sobrevivir. A veces, un saco de arroz medio vacío es todo lo que se encuentra en la casa y, sin embargo, sobreviven y, es más, ¡hay alegría!

Aparte de servir las necesidades de la gente, los Dominicos en esta parroquia estamos construyendo iglesias. “¿Por qué construir iglesias?”, alguien podría preguntar. Los cristianos locales responderían que entre otras cosas para competir un poco con los budistas que tienen sus pagodas en cada esquina de la calle y en la cima de cada montículo. En los pueblos cristianos, las iglesias son los únicos edificios grandes que tienen y les dan múltiples usos. 

Desde hace tres años los Dominicos estamos al cargo de esta parroquia. Una nueva iglesia está terminada y lista para su inauguración el 23 de abril de 2017. Otra iglesia está en construcción al lado de nuestra casa y ésta será un pequeño bastión de la Orden de Predicadores en Myanmar ya que será la primera iglesia propiamente dominicana construida en este país.


Otra cosa: El Dominico se supone que es un predicador itinerante. ¿Por qué un párroco? Bueno, es una nueva misión en un nuevo mundo para nosotros los Dominicos birmanos. Nuestra misión aquí es incipiente. Somos como mariposas en estado aún de larva, a punto de despegar nuestras alas. Confío en que nuestro esfuerzo actual no sea en vano; que nos sirva para fortalecer nuestras alas misioneras y nos permita un día volar como Predicadores itinerantes llevando por doquier el anuncio evangélico.