jueves, 16 de junio de 2022

PREDICACIÓN EN LOS MEDIOS DIGITALES, Sor Leticia González OP, Dominicas Monasterio de Lerma

“Hablar con Dios o de Dios” esta es la llamada de Nuestro Padre Santo Domingo que nosotras queremos llevar a cabo. De este fuego evangelizador nace la necesidad de “contemplar y dar lo contemplado” en palabras de Santo Tomás de Aquino. La contemplación forma parte de nuestra vida y lo teníamos claro, pero nuestra gran pregunta era: ¿cómo dar lo contemplado, aquí y ahora a nuestro mundo actual, desde un convento de clausura? ¿Cómo, desde la vida contemplativa, enseñar a amar, a orar, a vivir?

 

Nuestra predicación diaria es mediante «el reto». Un mensaje sencillo que, cada mañana, se envía, desde el convento, a través de los medios digitales: WhatsApp, Telegram, página Web y App «Vive de Cristo». Varias son las hermanas que escriben y participan en este proyecto que se inició hace diez años. En él se reta a vivir el día desde el amor. Lo escribimos desde la vivencia personal con Cristo, de nuestro día a día en la clausura, con una predicación de la Gracia.

El reto nace de la inquietud de las personas que nos pedían, y siguen pidiendo, que les mostremos el rostro de Jesús. Nos dicen: “no sabemos orar, no vemos a Cristo vivo y resucitado en nuestras vidas, vemos a Dios muy lejano…” Por ello, cada mañana, queremos dar a nuestros hermanos, un poco de levadura para que ellos hagan su propio pan.

El reto es nuestro modo de compartir nuestras vivencias cotidianas, las cuáles nos pueden suceder a todos, e intentamos mostrar cómo hemos visto y sentido a Cristo vivo en ello. Es contemplar lo que Cristo hace en nuestra vida y, después, dar lo que hemos contemplado. Evangelizando siempre desde la vivencia personal, con este Dios que nos ama con locura y que ha dado Su vida para que nosotros tengamos vida y seamos felices. 

Estoy convencida de que el amor es la fuente de nuestra felicidad. Santo Domingo, cuando por la noche experimentaba el amor de Cristo, le quemaba de tal modo que, a la mañana siguiente, necesitaba dar y compartir ese amor. Desde aquí nacía su predicación de la Gracia, porque todo se le daba en Cristo, y así vivía el día desde Cristo. 

Los medios digitales o los nuevos canales de comunicación nos brindan una oportunidad rápida, ágil y de gran alcance, para poder llevar este fuego que nos quema a mucha gente de los cinco continentes. Poder anunciar el amor que Cristo nos tiene y cómo este amor ha cambiado nuestras vidas y les ha dado sentido. No vivimos de momentos de felicidad, sino que vivimos de la Felicidad, porque la hemos encontrado. Nuestro Padre quería que este anuncio fuera desde la Palabra y la Gracia.
 

Hoy, nuestro gran desafío es llegar a millones de personas a través de estas nuevas tecnologías con sus sistemas únicos de comunicación. Cristo es el mismo: ayer, hoy y siempre. Él va delante mostrándonos el camino para que su amor y su salvación llegue a todos los hombres.

 

LA PREDICACIÓN HOY EN EL MUNDO, Fr. Marcos Julio García Sánchez OP, Madrid

Entre la vocación y la profesión, una montaña rusa de vivencias y experiencias. Desde que ingresé a la Orden de Predicadores (un joven de 17) me sentí atraído por la comunicación social, por esto, después de unos años salí, estudié y trabajé como periodista y luego regresé a la comunidad. Desde entonces he tratado de empalmar el ser religioso con el ser comunicador, ahora más, con el nuevo desafío de las redes sociales y así nace @miamigoelfray a pesar de los temores y prejuicios me convencí de que tenemos un gran púlpito para predicar y pescar almas aquí y ahora.

“Y Él les dijo: Echad la red al lado derecho de la barca y hallaréis pesca”, Juan 21, 6.

Llegando a España con nuevas responsabilidades, llegó también la pandemia y lo visualizado y planificado se esfumó, entendí aquello de “Isaías 55”, nuestros caminos no son siempre los del Señor. Asimismo, puede entender que con el virus que nos mantuvo encerrados por buen tiempo, nacía una gran oportunidad para acompañar a tantas almas, predicando el mensaje de ESPERANZA, es decir, el EVANGELIO a través de estas ventanas de la comunicación. No podía quedarme tranquilo, había que echar la red, tenía la posibilidad de hacer presente a Dios aquí y ahora, y él mismo hizo brotar la idea de predicar en un minuto la palabra del día con testimonios y vivencias de los mismos seguidores: “Hay Esperanza”

“Entonces la echaron, y no podían sacarla por la gran cantidad de peces” Juan 21, 6

Repetir “Hay Esperanza” nos ayuda a permanecer atentos en medio de este escenario, no solo de (Covid19) sino el de otras pandemias como la desesperanza muchas veces por parte de nosotros (los pecadores) y el virus de la indiferencia entre la sociedad que ha hecho de Dios, el gran mendigo hoy.

Pedro, quien era un maestro de la pesca, sintió que era inútil seguir intentándolo aquella noche en la que no obtuvo éxito, pero fue el mismo Jesús quien ordenó volver a echar las redes ¿Quién nos dice aquí y ahora que echemos las redes en este gran mar de las redes sociales? ¡Es Jesús! afinemos el oído del alma. 

“Hay Esperanza” nos invita a la pesca de nuevas vocaciones a la vida consagrada dominicana o a la vida sacramental para el matrimonio. No debemos pasar desapercibidos en este “nuevo continente 2.0” dejándonos llevar por la voz del desaliento al no ver las redes repletas. El mal no se detiene, la noche avanza y es espesamente oscura, pero hagámosle frente desde nuestra barca donde el Señor va con nosotros y digámosle lo que el Espíritu de Dios nos inspire, sin miedos, con conciencia y preparación. Juan, el discípulo amado por el Señor, nos vuelve a decir hoy como le dijo a Pedro: “Es Jesús”.

Sería un pecado no atenderle al no usar estas nuevas herramientas para llegar a quienes esperan por la Buena Nueva. ¿Qué haría Cristo, qué haría Domingo de Guzmán con estas herramientas comunicacionales de hoy? Varios de mis hermanos, a pesar de prejuicios, desconocimiento, edad y miedo, se han sumado, primero a la ORACIÓN y haciendo COMUNIDAD con fuerza, a ejemplo de nuestro padre Domingo en su tiempo, desean seguir PREDICANDO de forma sencilla y cercana en estos nuevos púlpitos. ¡Echemos las redes!

PREDICACIÓN EN LOS MEDIOS DIGITALES, Fr. Chus Villarroel OP, Madrid

Yo diría que para predicar en general es importante tener una comunidad que necesite y esté ávida de la palabra. Esto puede entenderse de una parroquia, de una comunidad, grupo, movimiento o algo semejante. Los sistemas de comunicación cobran entonces todo su valor. Sirva como testimonio lo que me ha sucedido a mí y al grupo de la parroquia de San Martín de Porres de Móstoles.

Hacia el año 2000 nuestra comunicación mediática se reducía a grabar las predicaciones que dábamos en ejercicios, algunas homilías y poco más. Estas grabaciones se propagaban de mano en mano. Con la llegada de internet y de la compresión en MP3 hacia finales de 2003, estas comunicaciones o charlas podían enviarse a oyentes ubicados muy lejos. Sirviéndonos como base la página web de www.frayescoba.info, la comunicación con el mundo entero se hacía realidad.

En enero de 2004, el grupo de Fray Escoba, pionero mundial en predicación digital por Mp3, envió a través de las redes del momento las primeras charlas en audio de un retiro dado en Begoña, Bilbao, captable en cualquier lugar del planeta. Todavía se puede consultar. El vídeo llegó pocos años después. Mi predicación en video comenzó a través del portal Religión en libertad, una revista digital diaria muy conocida en España. Con el video la predicación se enriqueció mucho dado que se podía escuchar y ver a la vez al predicador. Un sueño inimaginable se había hecho realidad en pocos años.

La culminación por lo que a mí respecta ha venido de la mano de la pandemia del coronavirus donde, dados los confinamientos y trabas puestas a cualquier reunión presencial, hemos tenido que utilizar medios telemáticos de masa a gran escala. Este tipo de comunicación ha progresado en dos años, muchos obligados por las circunstancias de la pandemia. Yo he utilizado fundamentalmente Zoom para introducir la palabra y la liturgia en multitud de hogares de casi todos los continentes. Zoom completado por YouTube, o al revés, han sido los medios que he utilizado para la predicación en estos últimos años, aunque hay muchos más.

Gracias a todos estos progresos podemos decir que hoy hay, tal vez, menos predicadores, pero más palabra que nunca. La abundancia de palabra en las redes hoy es fabulosa. Ahora bien, lo importante de la predicación sea presencial a través de un púlpito o digital a través de las redes, es y siempre será la unción del predicador y de la comunidad de escucha. El Espíritu Santo siempre será el protagonista principal, se utilice el medio que sea, si queremos llegar al corazón de los que buscan al Señor.

 

LA EXPERIENCIA DE LA PREDICACIÓN, Fr. José Ignacio Moronta OP, Taiwán

Llevo unos días pensando en cómo empezar este pequeño artículo sobre mi experiencia de la predicación. Quisiera hablar no solo de la predicación en sí, algo muy dominicano, sino también la predicación como fruto de lo que yo vivo, siento, comparto y a veces sufro. Uno no es predicador porque tenga muchos estudios, o muchos títulos, o porque se le dé bien hablar.

Si fuera así tendríamos probablemente millones de buenos predicadores. La predicación es un don, una gracia, algo que se aprende ante el Señor, algo que se cultiva en la oración y que con corazón humilde se da a los demás, porque el Señor me pide, San Pablo decía lo de “a tiempo y a destiempo”, y por otra parte es algo que brota de ese corazón humano nuestro, algo que debe darse con el corazón para llegar al corazón de esos-as que te escuchan.

¿Difícil? Prueba a hacerlo en chino, como hacemos aquí en la Misión de Taiwán. Aunque el idioma no es lo más difícil, lo más increíble desde el punto de vista del mundo en que vivimos es ser fiel a tu vocación, a tu vida, que a pesar de lo que sea, los muchos problemas que encontramos, que constatamos, que son reales y los tenemos enfrente de nuestros ojos, nuestra vida PREDICA, digamos que lo que dicen nuestros labios es lo que refleja nuestro corazón, no es que prediquemos a los demás o les digamos a los demás cómo y qué es lo que tienen que creer y hacer, sino que a través de las palabras que decimos estamos compartiendo lo que hemos vivido con el Señor, que es por medio de su Espíritu por el que nosotros compartimos nuestra fe. Nuestra comunidad PREDICA, La vida compartida nos da de todo: experiencia, nos ayuda a comprender al otro, a reconocer que no es ni mejor ni peor que yo, simplemente es él, y debo amarle como me amo a mí mismo.

Nuestro ser dominico PREDICA, no por gusto ni por deporte, sino porque es nuestra forma de llevar la buena nueva a todo aquel que se cruza en nuestro camino, da igual que uno sea párroco, como yo, o tenga otro cargo o no tenga ninguno. El Señor nos ha regalado el pertenecer a la Orden de Predicadores, esta forma de vida, y compartiendo nuestra vida estamos predicando, apoyando y perdonando al otro estamos predicando, ofreciendo nuestro sufrimiento al Señor estamos predicando, a veces estando callado también estamos predicando.

Vida, la buena, la que el Señor nos da, eso es predicación, eso es lo que siempre debemos buscar, ante todo, las oportunidades para ponerlo en palabras, para compartir, para echar un buen sermón, que también los hay, vendrán solas, ya que, en la vida diaria, eso tan importante y a lo que muchas veces concedemos tan poca importancia, es precisamente el medio que tenemos para crecer en la fe: compartir eso y la predicación se hace experiencia.

 

viernes, 18 de marzo de 2022

PREACHING IN VERBIS ET EXEMPLO, Fr. Paul Aung Myint Win OP, Birmania

Following up with the news today is despairing as we hear and see several stories of human suffering through pandemic, natural disaster, war and crime. Particularly in Myanmar (Burma), it seems that only suffering exists since the time of military coup enduring military repression, escalation of violence, killing, persecution, sorrow and pain. Obviously, human dignity, justice, freedom and peace have been buried.  At the same time, the coronavirus is also threatening and killing thousands of lives. Indeed, starvation, anxiety and fear occupy our hearts as Jesus lamented, we are weary and burdened (Matt 11:28), and we are like sheep without a shepherd (Matt 9:36).

In the face of all these human sufferings, we normally cry out loud, and raise many questions, peculiarly existential or ontological questions like “Where is God now?” or “My God, my God, why have you forsaken me? (Matt 26:46)”. In fact, we believe in a God who is light and love, justice and peace. Yet every day we face and witness the reality of human suffering. It is not an easy task for any preacher to speak of the God of power and love in front of the people who are facing a series of tragic suffering. Many young people in Myanmar say, “we won’t believe in any god or any religion if justice will not triumph over injustice.”

Personally, I was looking for any inspiration to speak with God or to speak of God in these terrifying days. It is St. Dominic who “always spoke with God or of God” in verbis et exemplo. When Spain was in a situation like ours, stricken by a severe famine, Dominic, moved with pity at the sight of suffering and dying people, sold all his belongings, even his precious books and, established a center for almsgiving to provide food for the poor and the needy. Indeed, he really responded to that urgent need of his time following the teaching of the Gospel, “Go, sell your possessions and give to the poor…then come, follow me” (Matt 19:21).

 Pope Francis commented, “Dominic’s great call was to preach the Gospel of God’s merciful love in all its saving truth and redemptive power…he came to appreciate the inseparability of faith and charity, truth and love, integrity and compassion…His witness to the mercy of Christ and his desire to bring its healing balm to those experiencing material and spiritual poverty was to inspire the foundation of the Order and shape the life and apostolate of countless Dominicans in varied times and spaces.”

I must confess that I am so much inspired by the exemplary and charitable act of our holy father that I would like to imitate him to respond the urgent need of our modern-day, to proclaim the good news, to bring the mercy and healing touch of Christ to all the suffering people. After two months of military coup, I started organizing “Friars’ Aid Myanmar” program to help the poor and the needy of all kinds of faith in this trying time. I do believe that it is the proclamation of the Gospel verbis et exemplo, as Pope Francis understand on our holy father, Dominic. While distributing basic food to the poor of other faith, I always hear their whispers: that they praise our God; that they want to learn our faith; that they want to know Christ; that they feel a healing touch of God through our acts of love.

The inspiration from our holy father to me is a call to respond to the needs of our time. It is very important for a preacher to stand somewhere the Word of God is found. It is as Pope Francis encourages us, “one that can speak to the hearts of the men and women of our time and awaken in them a thirst for the coming of Christ’s kingdom of holiness, justice and peace. “The Spirit of the Lord is upon me, because he has anointed me to proclaim the good news to the poor. He has sent me to proclaim liberty to the captives and recovering of sight to the blind, to set the oppressed free, to proclaim the year of the Lord’s favor.” Luke 4:18-19.